Un tercio de nuestras vidas se lo lleva la almohada.
Si usted es de los que pierde horas buscando entre vuelta y vuelta la postura adecuada, los resultados de un trabajo reciente podrían ayudarle a reconciliarse con el sueño.
La correcta posición corporal para dormir no solo implica un buen descanso. La forma de extenderse encima del colchón influye sobre la personalidad, el bienestar y, lo más importante, la salud del cerebro.
Pero cualquier postura no es igual de reparadora. Según el estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Stony Brook, de Nueva York, publicado en la revista Journal of Neuroscience, dormir de lado facilita al metabolismo del cerebro eliminar su material de desecho, que puede estar relacionado con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, más que el decúbito boca arriba o boca abajo.
Para entender la importancia del reseteo cerebral y su vínculo con la posición para dormir, primero hay que atender al comportamiento de nuestro cerebro.
Aunque nuestro cableado de neuronas solo supone el 2% del peso de nuestro organismo, gasta el 20% de nuestra energía, un rasgo que lo hace todo un órgano hiperactivo. Su acción diaria produce residuos, al igual que en otras zonas del cuerpo, pero con una diferencia crucial: el cerebro no los elimina por la orina, el sudor o la renovación de las células marchitas.
Si conservamos las mismas neuronas toda la vida,  ¿cómo puede el cerebro restaurarse desprendiéndose de lo inservible? Sobre esta cuestión habían planeado hasta hace poco muchas dudas en el campo de la investigación, como señala el neurobiólogo José Ramón Alonso, catedrático de Biología Celular en la Universidad de Salamanca.
“Cuando descansamos, los espacios entre las células se abren, por lo que facilita el paso del flujo y la limpieza en el interior del cerebro para acabar drenándose por espacios venosos. Pero no se habla de descansar en el sofá, sino cuando el cerebro se encuentra en las distintas fases del sueño”.
Sin técnicas invasivas, el grupo de la Stony Brook University ha observado el recorrido de este flujo en el cerebro de roedores anestesiados en tres posturas distintas: lateral, supino (boca arriba) y prono (boca abajo).
“El resultado fundamental del trabajo es haber visto que ese flujo es más eficiente o limpia mejor cuando la posición es de costado. Es interesante porque la mayoría de las personas contesta en las encuestas que duerme de lado. Podría confirmar que la evolución habría primado esta postura frente a otras”, apunta el neurobiólogo Alonso.

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