No sabemos en qué estaba pensando Rumer Willis, hija de Demi Moore y Bruce Willis, cuando decidió hacerse algunos cambios en la cara que la dejaron con una imagen como si estuviera todo el tiempo asustada.
De acuerdo con la revista Quién, Rumer asistió a un evento en el Cafe Carlyle en el que hizo un performance, en Nueva York, pero lo que realmente llamó la atención fue su expresión petrificada.
La cara de la actriz lucía extrañamente estirada, haciendo que sus pequeños ojos se vieran más grandes y abiertos.
Rumer tiene apenas 27 años, por lo que resulta extraño que haya recurrido a algún procedimiento estético, como un estiramiento facial o inyecciones de botox para cambiarlo.