Si es inocente o culpable Ricardo Anaya, eso lo tendría que decidir un juez con base en las pruebas que le presentara la FGR. Y eso ocurriría sólo en un mundo ideal en el que la Fiscalía no fuera un garrote del Presidente.

Sin embargo, en México las cosas están muy lejos de ser las ideales. En estos dos años y medio ha quedado claro que el jefe del Ejecutivo no tiene el menor empacho en utilizar las instituciones de la República para sus fines políticos. De ahí que resulta muy poco creíble eso de que Andrés Manuel López Obrador ni enterado estaba de la acusación en contra del panista. ¿No dijo que en el país no se mueve ni la hoja de un árbol sin que se entere el Presidente?

Tak vez si la justicia no fuera selectiva, se le podría creer a AMLO. Pero la realidad es que en el proceso de Emilio Lozoya Austin han sido involucrados decenas de políticos (incluidos Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray), pero las baterías se están centrando en contra de Ricardo Anaya. Como dijo Benito Juárez: “A los amigos justicia y gracia; a los enemigos… ¡ahí está Gertz Manero!”.

 

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Por cierto que si el Gobierno federal pretende empezar a cazar a los posibles candidatos o candidatas presidenciales, más de uno se pregunta quién sigue. Hasta ahora el único otro que ya planteó su interés por competir en 2024 es Enrique de la Madrid Cordero. ¿A poco ya le están buscando algo para bajarlo? El nicaragüense Daniel Ortega debe estar orgulloso.

 

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A más de uno sorprendió que Malú Micher se bajara de la contienda interna de Morena para presidir el Senado. Cuentan que con su declinación la verdadera pelea queda entre la tlaxcalteca Ana Lilia Rivera y la quintanarroense Marybel Villegas.

Quienes saben del asunto dicen que a más tardar el martes se sabrá quién de ellas ocupará la presidencia de la Mesa Directiva, pues la bancada de Morena utilizará nuevamente su aplanadora para no abrirle espacio a la oposición.

Sería realmente curioso que Villegas resultara elegida, pues nomás no se sabe cuáles son sus convicciones. Y es que lo mismo ha sido candidata del PRI, del PAN y del Partido Verde, ahora es morenista, es muy cercana al ex gobernador preso Roberto Borge y en sus inicios hasta perredista fue. ¡Cuánta pluralidad!

 

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Dice Diego Fernández de Cevallos que él jamás se exiliaría como lo está haciendo Ricardo Anaya. Y es cierto: el Jefe Diego no se fue del país, nomás desapareció cuando era candidato presidencial allá por 1994, para dejarle toooda la cancha a Ernesto Zedillo. Pero de eso, ¡ni quién se acuerde!

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