Un accidente letal para empleados de la empresa Leche León da varias lecciones dolorosas. La primera es la capacitación de los conductores y la supervisión de su trabajo. Todos los días, cientos de miles de trabajadores en Guanajuato se desplazan de sus hogares a las fábricas por medio de transportes privados contratados por las empresas.

La movilidad también se da en el transporte público urbano y suburbano. Buena parte de la jornada de trabajo se pierde porque las zonas habitacionales están lejos de las fuentes de empleo. El establecimiento de fábricas con mano de obra intensiva parece darse en un juego de azar y de mala planeación.

Un ejemplo sencillo es el Puerto Interior, un exitoso parque industrial que se instaló lejos de lugares poblados. Por la mañana miles de trabajadores de León, Irapuato y Silao transitan por la carretera 45 para ir a sus labores. En León, el problema complica el tráfico del bulevar Aeropuerto. Quienes trabajan en la Ciudad Industrial, al sur de la ciudad, no pueden vivir cerca porque el IMPLAN (Instituto de Planeación Municipal), lo tiene prohibido. Las ciudades se planean por intereses económicos de quienes participan en los consejos ciudadanos.

Desde hace años es sabido que en León no se permitió ni alentó la construcción de parques industriales porque el gremio del calzado tenía temor a perder su fuerza laboral en competencia con empresas de fuera. En Querétaro, por ejemplo, hay más de 30 parques industriales con todo tipo de industria, desde la fabricación de electrodomésticos hasta la de partes para aviones. El salario fabril medio de Querétaro era un 30% superior al de León.

Nunca hemos sabido cuál es la planeación del IPLANEG, donde han desfilado burócratas del PAN sin experiencia ni conocimientos de urbanismo, planeación regional o capacidad empresarial.

La planeación a largo plazo es indispensable y el enfoque central debe ser la mejora en la calidad de vida de todos, particularmente de los trabajadores quienes pasan buena parte del día en traslados. Un empleado de la Ciudad Industrial de León que viva en Las Joyas o en Villas de San Juan, puede perder de 3 a 4 horas al día arriba de un autobús.

En un mundo ideal, todos deberíamos de poder ir al trabajo a pie o en bicicleta para combinar traslado y ejercicio. Pero eso ni siquiera lo tiene Querétaro, Monterrey o Chihuahua.

Durante 30 años el gobierno de Guanajuato quiso construir un tren interurbano, proyecto en el que se gastaron mil millones de pesos tan sólo en adquirir los terrenos del derecho de vía. La ignorancia del tema hizo que incluso algún timador engañara a Carlos Medina y a su equipo de trabajo firmando un acuerdo en el que un presunto inversionista de Medio Oriente pondría el capital. Era un charlatán.

El Puerto Interior ha sido un éxito industrial pero nadie ha hecho algo para desarrollar zonas urbanas de vivienda en los alrededores, con instalación de escuelas, hospitales y lugares de comercio y esparcimiento. Cuando alguien dice que falta tierra, es un engaño. León tiene 122 mil hectáreas; el estado 36 mil km2, suficientes para producir lo que queramos si planeamos con inteligencia el futuro.

El asunto es que los planes no los hagan empresarios con intereses inmobiliarios o de negocios sino expertos de clase mundial. No estaría mal que  la primera tarea de todos los consejeros del IMPLAN hicieran el recorrido que hacen los leoneses para llegar a su trabajo. Otro tema sería que los consejeros del IPLANEG tuvieran la cultura y preparación profesional de verdaderos expertos en desarrollo social. Este tema no se agotará en mucho tiempo. 

 

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