Celaya, Guanajuato.- La lucha entre el bien y el mal se escenificará nuevamente este viernes 20 de diciembre, como ha sucedido durante los últimos 30 años en el Barrio de San Miguel.

Se trata de una posada que combina danzas tradicionales, misa, convivio, baile con grupo en vivo y el tradicional paseo del dragón. 

Este dragón, que pesa 400 kilogramos y mide 15 metros de largo, está confeccionado con papel, cartón, varillas y alambres. Es transportado por alrededor de 200 hombres en un trayecto de cuatro kilómetros por las calles del barrio, durante aproximadamente una hora y media.

El dragón pesa 400 kilogramos y mide 15 metros de largo y ‘escupe lumbre’. Foto: Cortesía

El dragón mitológico también “escupe lumbre”, gracias a don Enedino, un hábil tragafuegos que, escondido, lanza llamaradas que parecen surgir directamente de las fauces del dragón de cartón.

El simbolismo de esta tradición remite a San Miguel Arcángel, santo patrono del barrio, conocido en el relato litúrgico como el príncipe de las milicias celestiales. 

El dragón está confeccionado con papel, cartón, varillas y alambres. Foto: Cortesía

Según la tradición, San Miguel venció a Luzbel en una batalla cósmica, quien, al ser derrotado, fue precipitado a la Tierra y asumió la forma de un dragón.

Alejandro, organizador de la posada, explicó que este significado espiritual tiene una conexión con la actualidad, marcada por la inseguridad que afecta a Celaya.

Al recorrer las calles, pasamos frente a bomberos, quienes le echan agua al dragón, y eso significa que apagan el mal y, por tanto, viene la paz y la calma”, afirmó.

El recorrido finaliza en el atrio de la iglesia, donde el dragón llega empapado y casi deshecho. Allí se reparten aguinaldos a los niños, y un grupo musical ameniza el festejo durante unas dos horas, hasta alrededor de las 11 de la noche, cuando concluyen las celebraciones y los asistentes regresan a sus hogares.

El dragón llega al atrio de la iglesia empapado y casi desecho. Foto: Cortesía

“El dragón tarda alrededor de un mes en elaborarse, porque hay que empapelar su estructura con capas de papel para que resista el paseo, siguiendo las técnicas tradicionales de la cartonería”, explicó Alejandro.

Más allá del aspecto festivo, este evento busca que las personas conserven sus tradiciones y aprendan a vivir en paz. Por ello, según el organizador, es costumbre que el párroco, además de oficiar la misa, salga a la calle a pronunciar un mensaje de esperanza y reconciliación.

Y el dragón no solamente sirve para hacer relajo, sino para recordar que se puede vencer el mal, como lo hizo San Miguel, luchando siempre del lado del bien”, concluyó Alejandro.

Así se vivió el año pasado este recorrido:

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