León, Guanajuato.- El programa doble más famoso de ópera llega a la pantallas del mundo: “Cavalleria rusticana” de Mascagni y “Pagliacci” de Leoncavallo, dos obras estrenadas con dos años de diferencia, pero que tradicionalmente han sido llevadas a escena de la mano como las grandes representantes del verismo por la crudeza de sus dramas, llenos de lujuria, celos y venganza.

Estos títulos se proyectarán mañana a las 11:30 horas en el auditorio Mateo Herrera del Forum Cultural para cerrar la temporada de ópera 2014-2015 del programa “En vivo desde el Met de Nueva York”. Una hora antes, Josep Jofré Fradera, doctor en Música, ofrecerá una charla sobre el díptico.

Pietro Mascagni presentó “Cavalleria rusticana” al concurso de ópera convocado por el editor milanés Edoardo Sonzogno en 1888. El joven compositor italiano se basó en el cuento del mismo nombre del escritor siciliano Giovanni Verga, y de 72 concursantes, ganó el primer lugar. El estreno en Roma en 1890 causó sensación.

“Cavalleria rusticana” (Caballerosidad rústica) narra la trágica historia de amor en un pueblo de Sicilia, durante el Domingo de Pascua, a finales del siglo XIX: Turiddu ha vuelto del servicio militar para enterarse que su novia Lola se ha casado con Alfio, un próspero cochero. Despechado, el aldeano seduce a otra joven de la comunidad, Santuzza, quien se enamora de él.

Entonces, Lola, celosa de la suerte de Santuzza, acepta los coqueteos de Turiddu. Ahora, Santuzza, molesta, le cuenta la traición de Lola a Alfio, quien jura vengarse retando a un duelo al joven.

Meses después del estreno de “Cavalleria rusticana”, Ruggero Leoncavallo se ganaba la vida como pianista acompañante hasta que quiso probar suerte en el concurso de Sonzogno. Su obra “Pagliacci” (Payasos) no resultó ganadora, pero aún así fue representada en Milán en 1892, convirtiéndose en un éxito.

Leoncavallo escribió el libreto basándose al parecer en una historia real de su infancia: Su padre, como juez, sentenció el doble asesinato ocurrido durante una función de payasos itinerantes en Montalto Uffugo, Calabria.

“Pagliacci” es teatro dentro del teatro: Canio, director de una compañía de la Commedia dell’Arte, anuncia que esa noche darán una función.

Luego invitan a la troupe a tomar en la taberna, pero el payaso deforme Tonio se rehúsa y un aldeano insinúa que prefiere quedarse solo para cortejar a Nedda, esposa de Canio, quien estalla de celos. Nedda está secretamente enamorada del campesino Silvio, que llega a verla y le pide fugarse con él. Tonio los escucha y se marcha a buscar al esposo. Canio regresa y Silvio escapa.

Entonces le pregunta a Nedda el nombre de su amante y como ella se niega, la amenaza con un cuchillo. En ese momento llega el actor Beppe y les pide que se preparen para el espectáculo, el cual tendrá una historia similar a la que ocurrió esa misma tarde.
Ideales veristas

Tanto “Cavalleria rusticana” como “Pagliacci” son consideradas exponentes del estilo denominado verismo. Para la musicóloga Alexandra Wilson, el término se refiere a la expresión de las pasiones humanas más demoledoras: “En la estética verista, las relaciones humanas se presentan en sus manifestaciones más crudas: cuentos sensacionalistas de lujuria, celos y venganza que invariablemente culminan en un horripilante crimen de pasión”.

De acuerdo con Richard Dyer, el verismo también se distingue por hacer un retrato realista de la vida cotidiana de las clases bajas. “Lo que es nuevo es la posición social de los personajes. Con ‘Cavalleria’ y ‘Pagliacci’, junto con ‘Carmen’ de Bizet, nos alejamos de los dramas de la gente de la nobleza en escenarios históricos remotos”, señala.

Asimismo, las partituras de “Cavalleria” y “Pagliacci” comparten algunos ideales: una música directa, continua, sin adornos y honesta; apasionados solos vocales, alejados de la forma del aria; efectos extramusicales como sollozos, jadeos y gritos; uso del leitmotiv y una orquestación como reflejo de la acción.

“El tema de las óperas del verismo fue igualado por la música, que era apropiadamente violenta, alejándose del dominio de la ‘bella voz’ de bel canto y a veces mezclando el canto con el grito. Alaridos, risas y sollozos también contribuyeron a formar la tela sonora distintiva del verismo, esto último ejemplificado magistralmente en ‘Vesti la giubba’ de ‘Pagliacci’”, explica Wilson.
 

Nueva producción

Las óperas que se transmitirán en 66 países son una nueva producción del Met dirigida por el escocés David McVicar, quien sitúa la acción de “Cavalleria” en torno a 1900 y la de “Pagliacci” a finales de 1940, ambas en un mismo pueblo siciliano.

El reconocido tenor argentino Marcelo Álvarez debuta en este programa como Turiddu y Canio, y el reparto estelar lo completan la soprano Eva-Maria Westbroek en el rol de Santuzza, el barítono George Gagnidze como Alfio y Tonio, y Patricia Racette en el papel de Nedda. La Orquesta y Coro del Met serán dirigidos por Fabio Luisi, su director principal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *