En 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió establecer el 27 de enero como el Día Internacional de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto.
Se eligió precisamente esta fecha, ya que un 27 de enero pero de 1945, las tropas soviéticas liberaron el campo de concentración Auschwitz-Birkenau, uno de los lugares de exterminio más emblemáticos durante la Segunda Guerra Mundial.
El día de la liberación, 7,600 prisioneros se encontraban en el campo sufriendo de enfermedades, frío y desnutrición pues los alemanes habían abandonado Auschwitz a medida que el Ejército Rojo se acercaba. Tan sólo en este centro, fueron asesinadas alrededor de 1.1 millones de personas.
La importancia de no olvidar
El Día Internacional de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto se instauró con el objetivo de que los países se comprometan a luchar contra el antisemitismo y el racismo. La misma declaración de las Naciones Unidas, cita:
El Holocausto, en el que fue asesinado un tercio del pueblo judío, así como innumerables miembros de otras minorías, servirá para siempre como una advertencia a todas las personas sobre los peligros del odio, la intolerancia, el racismo y los prejuicios”
Todos los miembros de la ONU son convocados a conmemorar este día. En la ceremonia de conmemoración de este año, Audrey Azoulay, directora de la UNESCO dijo en su mensaje oficial:
Mantener viva la memoria del Holocausto supone cumplir un deber universal, un deber humano, que es la razón de ser de la UNESCO: desarraigar el odio, construir la paz y proteger así a la humanidad. En este Día Internacional, comprometámonos a no dejar de recordar: se lo debemos a las víctimas del Holocausto, a los supervivientes y a las generaciones posteriores”