Tal como sucede en las enfermedades silenciosas (hipertensión o cáncer), la diabetes llega sin previo aviso y es consecuencia también de la obesidad y el sobrepeso.
Actualmente afecta a más de 285 millones de personas en el mundo y se espera que alcance los 438 millones en 2030.
Hay diferentes tipos de diabetes, pero las más frecuentes en la población son la 1 y 2.
La diabetes tipo 1 o insulinodependiente, generalmente la presentan niños y jóvenes con un peso normal -la mayoría de las veces-, contrario a la tipo 2, que sí está relacionada con los malos hábitos alimenticios y un estilo de vida sedentario, pero no depende en principio de una dosis de insulina para su control.
“Esta última se presenta cuando la insulina que se produce por el páncreas no actúa de manera normal por trastornos en los receptores celulares debido a la obesidad”, explica César Lozano Peña, endocrinólogo.
“Por lo tanto, al bajar el exceso de peso hay una mejor función de la insulina, y la diabetes tiende a controlarse. Se requiere, además de la dieta, ejercicio y pastillas tomadas vía oral, y sólo se recurre a la insulina cuando el medicamento ya no funciona”.
De acuerdo con la información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 (ENSANUT), la prevalencia de diabetes aumentó en 14%, lo que representa un total de 8 millones de personas con diabetes en toda la República Mexicana, advierte el endocrinólogo.
Los casos de diabetes tipo 2 se han incrementado en los últimos años por el consumo excesivo de alimentos chatarra con alto contenido de azúcares refinados (azúcar de mesa o sacarosa) y, a mayor obesidad y sobrepeso, más crónica se vuelve, pero conforme el paciente va perdiendo los kilos de más tiende a controlarse.
“Es importante mencionar que la diabetes no se cura, se controla; sólo la diabetes gestacional desaparece después del alumbramiento, aunque hay un porcentaje bajo de pacientes que la desarrollan permanentemente meses o años después del parto o cesárea”, explica.

Consecuencias

Una persona con diabetes y obesidad puede sufrir complicaciones agudas y crónicas, como la retinopatía (pérdida de la visión), nefropatía (insuficiencia renal que amerite diálisis o trasplante renal), angiopatía (afectación de la circulación de la sangre que produce gangrena en pies o piernas con la consecuente amputación para salvar la vida del paciente), y neuropatía (pérdida de la sensibilidad en pies y piernas, así como dolor intenso persistente y hormigueo en miembros inferiores), describe Lozano.
“Todas estas complicaciones aparecen con el tiempo, sobre todo cuando no hay un buen control, y se dificulta aún más con la presencia de la obesidad, por eso es importante que el paciente la evite”, agrega.
Paradójicamente, tener diabetes no es sinónimo de ser obeso, incluso cuando es crónica descontrolada, el paciente puede perder peso en algunas etapas, advierte el endocrinólogo.
“Definitivamente, esta enfermedad se complica aún más en el sobrepeso, es por eso que se insiste en llevar una dieta especial para diabéticos, que consiste en evitar el exceso de azúcares simples o refinados, así como el exceso de grasas saturadas y evitar alimentos ricos en colesterol, en caso de tenerlo elevado en la sangre, lo cual es frecuente en una diabetes mal controlada”, comparte.
Pese a este panorama sombrío, los diabéticos pueden llevar una vida normal, si la enfermedad está bien controlada.
Como ejemplo están algunos deportistas destacados, incluso hay medallistas olímpicos que padecen diabetes, enfatiza el endocrinólogo.
“Todo se puede realizar en la vida con el tratamiento adecuado y llevar a cabo la dieta correctamente”, vislumbra.

Para saber

La diabetes mellitus es un factor de riesgo cardiovascular.
El paciente con diabetes tiene tres veces más riesgo de cardiopatía o enfermedad cerebrovascular.
Se estima que entre 7 u 8 de cada 10 personas con esta enfermedad padecen problemas macrovasculares, como cardiopatía isquémica (pérdida de equilibrio entre el aporte de oxígeno al miocardio y la demanda de este tejido), insuficiencia cardiaca (el corazón ya no puede bombear suficiente sangre al resto del cuerpo), la enfermedad vascular cerebral (interrupción del suministro de la sangre que llega al cerebro) y la insuficiencia arterial periférica (bloqueo u obstrucción de las arterias).
Según un estudio del 2009, de la población total en México 106.7 millones de habitantes, hay entre 6.6 y 10 millones con diabetes entre los 20 y 79 años.
Las muertes en este rango de edades fue de 24 mil 994 en hombres y 29 mil 898 en mujeres según estudio del año 2009.
La incidencia de diabetes tipo 1 de 0-14 años es de 1.5% por cada 100 mil niños en el 2009.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) indica que el gasto anual por diabetes para instituciones de salud equivale a 475 millones de pesos para la Secretaría de Salud.
Trece de cada 100 muertes en México son provocadas por la diabetes.
En la frontera entre México y Estados Unidos, la prevalencia de diabetes es de 15%.
Dos de cada tres mexicanos tienen sobrepeso u obesidad (prevalencia nacional de obesidad: 24.4%.
El 90% de las personas que padecen diabetes presentan el tipo 2 de la enfermedad.
El grupo de edad con más muertes por diabetes se ubica entre los 40 y los 55 años. En personas de 40-59 años, 1 de cada 4 muertes se debe a complicaciones de la diabetes.
En promedio los hombres con diabetes mueren a una edad más temprana, 67; contra 70 años en promedio que viven las mujeres.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *