Chile.- Vestidos de negro y en estricto silencio, cientos de manifestantes recorrían Santiago para conmemorar a las víctimas caídas en el estallido social que comenzó hace tres meses, el 18 de octubre.

Con las manos en alto y claveles y flores en las muñecas en algunos casos, portando banderas negras, los manifestantes mostraron su rechazo a la represión que se ha cobrado al menos 27 muertos, 3 mil 650 heridos y otras 400 personas que sufrieron lesiones en los ojos, además de personas torturadas, violadas o abusadas sexualmente en comisarías, según cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

El silencio solo fue interrumpido por el himno de la convocatoria, “El derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara, el cantautor asesinado durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

Estamos aquí de negro porque hay un dolor que recorre Chile, que ha significado asesinados, que ha significado mutilados, la tortura, que ha significado la reedición de la tortura de estado”, dijo a AP la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos, Lorena Pizarro.

Inicialmente desatado como protesta frente al alza de las tarifas del subterráneo, el estallido ha dejado abiertas las heridas en una sociedad donde unos pocos acumulan muchos privilegios; mientras la mayoría tiene que luchar con sueldos mínimos bajos, pensiones indignas, uno de los sistemas educativos más caros de la región y un sistema de salud público dónde miles de personas mueren cada año en eternas listas de espera.

Necesitamos cambios en este país, necesitamos sueldos dignos, una salud mejor, educación, educación civil para la gente, para que entienda, para que comprenda todo esto y no vea la tele y se crea todo lo que dicen en la tele, porque la tele miente. No nos pueden seguir estafando en todo”, dijo la manifestante Andrea Rubio.

La marcha partió del punto neurálgico de las concentraciones, la tradicional Plaza Italia, ya rebautizada como Plaza Dignidad, para depositar flores a los caídos.

Siguió luego al palacio presidencial de La Moneda, donde los manifestantes alzaron los puños y luego se cubrieron el ojo derecho en representación de los que sufrieron lesiones oculares debido a los disparos de la policía.

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