Habrá qué estar muy al pendiente el día de hoy de la agenda de Arturo Zaldívar. El ministro presidente dará su primera conferencia de prensa en casi dos años, de manera presencial. Llama la atención que no hay un tema definido para la cita, pero sin duda hay muuucho de qué hablar.
Por supuesto el asunto más caliente es la crisis en el Tribunal Electoral federal; su reunión con los cinco magistrados que depusieron a José Luis Vargas; y, por supuesto, su repentino desayuno con el vecino de Palacio Nacional.
El otro tema aún importante es el de la reforma que extiende su mandato por dos años. Si se cumple un acuerdo entre los integrantes de la SCJN, el ministro Fernando Franco estaría entregando hoy a sus colegas su proyecto sobre el llamado “regalazo”.
Si bien no hay fecha para discutir el tema y falta revisar las impugnaciones de senadores y diputados, no hay duda de que cada vez está más cerca la definición sobre este asunto fundamental para la vida del Poder Judicial.
Más triste que la salida de Messi del Barcelona es ver la manera en que el gobierno de México sigue dando bandazos en materia económica, especialmente en el tema energético. Ahora ya salió el Presidente con que planea vender ¡gas natural!
Según lo que dijo Andrés Manuel López Obrador, en el país “tenemos” excedentes en grandes cantidades de gas natural. La realidad, sin embargo, es muy distinta, pues no “tenemos”. Lo que hay son contratos de suministro de gas para alimentar plantas en el noroeste, de las cuales algunas no se construyeron.
Es decir, México no está usando todo el gas que p-o-d-r-í-a importar. Pero de ahí a que sea “nuestro”, pos’ nomás no. Una cosa es tener la posibilidad de comprarlo y usarlo (inclusive para venderlo), pero otra muy distinta es que “tengamos” excedentes, instalaciones para almacenarlo y capacidad para comercializarlo. Pero, bueno, ¿cuándo la realidad ha sido obstáculo para este gobierno?
La pregunta del día: ¿qué tienen en común la escritora Susan Sontag, la izquierdista Ifigenia Martínez, el ex presidente Barack Obama, el chelista Yo-yo Ma; Gerardo Esquivel, el subgobernador del Banxico, y el empresario Mark Zuckerberg? Que todos ellos fueron a Harvard a aprender cómo robar. Al menos esa es la idea que tiene el Presidente de quienes tienen la oportunidad de estudiar en el extranjero. Esta universidad, por ejemplo, cuenta en su historia con más de 150 ganadores del Premio Nobel, pero nadie se lo recuerda al mandatario. Preocupa, sin duda, su desprecio por el conocimiento y la educación. Pero más inquieta que, ¡hasta en eso!, AMLO anda buscando polarizar y dividir a las y los mexicanos en buenos y malos. Alguien en Harvard debería hacer un estudio al respecto.